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Tirso de Molina

Gabriel Téllez, conocido en el mundo literario con el seudónimo de Tirso de Molina, nació en Madrid en 1579, aunque son pocos los datos que conocemos de su biografía.

Ingresó de joven en el convento madrileño de la Merced para profesar un año después en el de Guadalajara. Recorrió un buen número de conventos ocupando el cargo de comendador. Pasó largas temporadas en la ciudad de Toledo y es allí donde se encuentra cuando es seleccionado para una misión pastoral en la isla de Santo Domingo, donde pasará dos años, convirtiéndose así en uno de los pocos escritores barrocos que conoció la realidad del Nuevo Mundo.
El único suceso grave en esta biografía se produce en 1625 cuando la Junta de Reformación le condenó a destierro de la corte por escribir comedias profanas. Ello le obliga a trasladarse a Sevilla para ir abandonando lentamente la producción de comedias y textos profanos y pasar sus últimos años como comendador del convento de Soria.
Armonizó a la perfección su condición de fraile y de escritor de comedias, de las que nos dejó unas 300 que se imprimieron en cinco partes entre los años 1627 y 1636. Como dramaturgo religioso, escribió varios autos sacramentales, comedias bíblicas y comedias hagiográficas
Defendió la comedia como un espectáculo total y la función del comediógrafo para entretener y divertir, sobresaliendo en su trabajo el humor y las situaciones atrevidas. Se mantuvo fiel a Lope de Vega, del que sólo se diferencia por el análisis más profundo de la psicología de sus protagonistas, en especial en los tipos femeninos, cuya variedad es poco usual en el teatro español de la época.